Pablo, estaba pasando sus vacaciones en España con unos amigos, olvidando sus problemas, dejando atrás por un momento su monótona realidad. En su país, Venezuela, trabajaba 10 horas al día, su sueldo era bajo, pero se sentía afortunado . Había ahorrado durante todo el año para poder pasar dos semanas junto a sus amigos y así lo hizo. Un día, mientras estaban en la playa, pasó una chica que trabajaba promocionando fiestas, ella tenía una gran sonrisa y sus ojos, un brillo muy especial, Pablo la miró y en ese instante se olvidó de todo lo demás, y pensó es para mi, esa chica tiene que estar conmigo. Se acercó y después de mucho, consiguió quedar con ella. Se conocieron y se enamoraron. Pero llegó el momento, y Pablo tuvo que volver a su País. Se despidieron prometiéndose que volverían a verse. Blanca no tenía muchas esperanza en volver a verlo, pero Pablo cada vez estaba más seguro de querer estar con ella, y al final se decidió y dejó todo; su trabajo de 9 años, su familia, sus amigos, su País, para ir en busca de Blanca. Así, llegó a España ilusionado, con un solo objetivo sin pensar en nada más, pero necesitaba un trabajo, y no iba a ser tan fácil. Ella le ayudó en todo lo que pudo, pero no encontraba trabajo y se acababa el dinero. Poco a poco vieron como su sueño se iba desvaneciendo y el regreso de Pablo estaba cada vez más cerca. Un día, cuando ya casi no tenían esperanzas de poder estar juntos, llamaron al teléfono de Pablo, y en cuestión de 10 minutos ya le habían dicho de empezar esa misma semana en un buen trabajo. Y así, todo empezó a salir, encontraron una bonita casa cerca del campo, el trabajo resultó ser un gran trabajo, y la vida les empezó a sonreir. Y allí se quedó, junto a Blanca para siempre.





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