lunes, 15 de noviembre de 2010

LA NIÑA QUE ANHELABA ALCANZAR SU SUEÑO

Lidja es una niña de 13 años a la que le encanta soñar despierta, vive en un pueblecito al norte de rumania, en un poblado chabolista, vive con sus padres y sus cuatro hermanos pequeños, a los que cuida y cuenta sus aventuras siempre que puede.  Razvan es su mejor amigo y su compañero de trabajo, los dos recogen cartones para luego poder venderlos y ayudar a su familia.
Un día Lidja tuvo un sueño muy real y corrió a contárselo a Razvan, - ¡He soñado con un lugar precioso, donde brilla mucho el sol, las casas son muy bonitas y grandes, todo allí está limpio, y los niños tienen muchos juguetes, no trabajan, van a la escuela y aprenden cosas, la gente sonríe todo el tiempo y nadie está triste! - ¡Eso no existe!- gritó Razvan - ¿Y si existiera, porqué nosotros no lo conocemos? -  ¡Lo conoceremos!- dijo Lidja emocionada. Y ese día corrió hacia sus padres para contarles lo que había visto. Sus padres la miraron y le sonrieron, - Lidja, nosotros vamos a buscar ese lugar- respondieron, - ¿Si? ¿De verdad? - Sí, nos vamos mañana mismo...
Lidja no se lo podía creer, estaba tan contenta que corrió a contarselo a su querido amigo, - ¡Raz! ¡Raz! ¡Voy a encontrarme con mi sueño! ¿Tu también vienes verdad?- preguntó Lidja. -No, yo tengo que quedarme aquí, yo todavia no he soñado con él.. - ¡Pero yo te lo presto, eres mi mejor amigo, quiero que vengas conmigo!- dijo Lidja mientas sollozaba  ¡Ves tu primero! Después ven a buscarme...
Al día siguiente se despidieron entre lágrimas, y Lidja y su familia emprendieron su viaje. Fueron largos días y por fin llegaron a su destino. La madre le contaba que no era como ella pensaba, que iba a ser duro porque alli eran inmigrantes, pero Lidja no escuchaba ella estaba ansiosa de ver como su sueño se hacia realidad.
Pasaron los días, se establecieron en una zona de chabolas, allí montaron su casa. Lidja no paraba de preguntar porqué no iban a las casas blancas, grandes y bonitas. Con el tiempo, tuvo que empezar a trabajar más horas y más duro que antes, no entendía por qué la gente no le sonreía como en sus sueño, ni por qué los niños no jugaban con ella, ni por qué ella no iba a la escuela... ¡Nada era como ella habia soñado! Cada noche se acordaba de su amigo Raz y de sus aventuras juntos, pero poco a poco, los sueños fueron desapareciendo y sus recuerdos fueron quedando cada vez más atrás...

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